La Organización Meteorológica Mundial (OMM) presenta un ‘informe’ sobre las consecuencias irreversibles del ‘calentamiento global’

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) avisa que los cambios en el clima no son uniformes y muchos de ellos van a continuar, aunque se reduzcan las emisiones, por tanto las consecuencias son irreversibles. Los cambios en el clima, como consecuencia del incremento de la temperatura, no van a ser uniformes en el Planeta, variarán de una región a otra.

Esta variación se debe a una distribución desigual del calor solar, a las respuestas individuales de la atmósfera, los océanos y a las características físicas de las regiones. En el sur de Europa, como en muchas regiones y zonas del mundo, el incremento de temperatura se está produciendo muy por encima de la media del planeta.

Esto tiene una enorme trascendencia, ya que supone que, aunque se consiga alcanzar el objetivo del Acuerdo de París de que la temperatura media del planeta quede a final de siglo por debajo de los 2ºC (y si es posible 1,5ºC fijado en la COP 26 de Glasgow), estas zonas y regiones del planeta como ocurre con el entorno mediterráneo se situarán bastante por encima.

En consecuencia, el cumplimiento de los acuerdos internacionales sólo reducirá la gravedad de los impactos en muchas de estas regiones.

El organismo de Naciones Unidas para la Evaluación del Cambio Climático (IPCC) señala que muchos de los efectos como fenómenos meteorológicos extremos y cambios en las estaciones van a continuar, aunque se reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero, ya que los mecanismos que dan lugar al clima se comportan con una gran inercia.

Por tanto, además de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, el objetivo urgente es prepararnos para las nuevas condiciones. Esto es trabajar en la adaptación.

La inercia con la que se comporta el ciclo del carbono en la naturaleza, más de 100 años, hace que aunque se produjeran una paralización total de las emisiones muchos de sus efectos continuarían produciéndose durante décadas .

Es decir, para muchos de sus efectos, el cambio climático actual es irreversible a escala de tiempo humana . Por estas razones la adaptación es inevitable. Un ejemplo de que los cambios van a continuar, aunque se reduzcan las emisiones es la subida del nivel del mar.

Consecuencias irreversibles

Los signos inequívocos del cambio climático antropógeno batieron todos los récords en 2024, y algunas de sus consecuencias serán irreversibles durante siglos o incluso milenios, según un nuevo informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). En esa publicación también se ponen de relieve las desmedidas perturbaciones económicas y sociales fruto de las condiciones meteorológicas externas.

En el informe de la OMM sobre el estado del clima mundial se confirmó que 2024 fue, probablemente, el primer año natural en superar en más de 1,5 °C el valor de referencia de la era preindustrial, dado que la temperatura media mundial cerca la superficie estuvo 1,55 ± 0,13 °C por encima de la media del período 1850-1900. Se trata del año más calido desde que empezaron a registrarse los valores de temperaturas hace 175 años.  

En este informe emblemático de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) se evidencia que:

  • La concentración atmosférica de dióxido de carbono (CO2) ha alcanzado los niveles más altos de los últimos 800 000 años.
  • A escala mundial, cada uno de los últimos diez años ha sido uno de los diez años más cálidos jamás registrados.
  • El contenido calorífico de los océanos ha marcado un nuevo máximo histórico en cada uno de los últimos ocho años.
  • Las 18 extensiones del hielo marino ártico más bajas de las que se tiene constancia se han producido en los últimos 18 años.
  • Las tres extensiones del hielo antártico más reducidas han tenido lugar en los últimos tres años.
  • La mayor pérdida trienal de masa glaciar jamás registrada corresponde a los tres últimos años.
  • El ritmo de aumento del nivel del mar se ha duplicado desde que comenzaron a realizarse mediciones satelitales.

Según el informe, el calentamiento global a largo plazo, estimado mediante una serie de métodos, actualmente se cifra en un valor comprendido entre 1,34 y 1,41 °C respecto a la referencia del período 1850 1900, aunque deben tomarse en consideración los intervalos de incertidumbre asociados a las estadísticas de la temperatura mundial.

Un equipo de la OMM formado por expertos de todo el mundo está estudiando la cuestión en profundidad para garantizar un seguimiento coherente y fiable de la evolución a largo plazo de la temperatura mundial, en consonancia con la labor del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

Con independencia de la metodología utilizada, cada fracción de grado de calentamiento es importante y multiplica los riesgos y los costos para la sociedad.

Las temperaturas mundiales sin precedentes observadas en 2023, y cuyos valores se superaron en 2024, se debieron principalmente al aumento continuo de las emisiones de gases de efecto invernadero, combinado con la transición de un episodio de La Niña (que ejerce un efecto de enfriamiento) a un episodio de El niño (que ejerce un efecto de calentamiento).

Tal y como se apunta en el informe, otros factores pueden haber contribuido a los inesperados e inusuales incrementos bruscos de la temperatura, como cambios en el ciclo solar, una erupción volcánica masiva y una disminución de los aerosoles que ayudan a enfriar la atmósfera.

Las temperaturas son solo una pequeña parte de un escenario mucho más amplio

«Los datos de 2024 muestran que nuestros océanos siguieron calentándose y el nivel del mar siguió subiendo. La criosfera —es decir, las partes congeladas de la superficie terrestre— se está derritiendo a un ritmo alarmante: los glaciares no dejan de retroceder y el hielo marino de la Antártida alcanzó su segunda extensión más baja jamás registrada. Entretanto, las condiciones meteorológicas extremas siguen teniendo consecuencias devastadoras en todo el mundo», dijo Celeste Saulo.

Ciclones tropicales, crecidas, sequías y otros peligros provocaron en 2024 el mayor número de nuevos desplazados de los últimos 16 años, contribuyeron a agravar las crisis alimentarias y ocasionaron cuantiosas pérdidas económicas.

«En respuesta, la OMM y la comunidad mundial redoblan esfuerzos a fin de potenciar los sistemas de alerta temprana y los servicios climáticos y, así, favorecer la resiliencia de las instancias decisorias y la sociedad en general ante los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos. Aunque se están logrando progresos en ese sentido, tenemos que hacer más y hacerlo más rápido. Solo la mitad de los países dispone de sistemas adecuados de alerta temprana, y eso debe cambiar», aseveró Celeste Saulo.

La inversión en servicios meteorológicos, hidrológicos y climáticos es más importante que nunca para afrontar los retos y construir comunidades más seguras y resilientes, subrayó.

El informe se ha elaborado a partir de contribuciones científicas de los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales, los Centros Regionales sobre el Clima de la OMM, asociados de las Naciones Unidas y decenas de expertos. Incluye recuadros dedicados al monitoreo de la temperatura mundial para supervisar el cumplimiento del Acuerdo de París y favorecer la comprensión de las anomalías de temperatura en 2023 y 2024. Asimismo, incluye suplementos sobre servicios climáticos y sobre episodios meteorológicos extremos.

La publicación, que forma parte de una serie de informes científicos de la OMM cuyo objetivo es fundamentar los procesos decisorios, se ha presentado en vísperas del Día meteorológico mundial (23 de marzo), el Día mundial del agua (22 de marzo) y el Dpia mundial de los glaciares (21 de marzo).

Tres métodos para obtener una estimación actualizada del calentamiento global actual en 2024, en comparación con el método empleado en el Sexto Informe de Evaluación del IPCC, que utiliza las medias de los diez años anteriores y es representativo del calentamiento hasta 2019.

Fuente: Ecoticias

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